CUANDO UNA MALA CLASIFICACIÓN PUEDE CONVERTIRSE EN UN RIESGO ELÉCTRICO
En algunas instalaciones industriales, no todas las áreas presentan el mismo nivel de riesgo. Existen espacios donde la presencia de gases, polvos o materiales combustibles puede representar un peligro si no se toman las medidas de seguridad adecuadas.


¿Qué es un área peligrosa?
Se considera un área peligrosa a un espacio donde pueden existir materiales inflamables o combustibles que, bajo ciertas condiciones, podrían provocar incendios o explosiones.
Este tipo de áreas puede encontrarse en lugares como gasolineras, almacenes de combustible, fábricas, o algunas zonas industriales. Por ello, identificar correctamente estas áreas es importante para garantizar instalaciones más seguras.
Clases I, II y III: ¿Cuál es la diferencia?
El Artículo 500 clasifica las áreas peligrosas en tres grupos principales, dependiendo del tipo de material que pueda generar un riesgo.
Clase I: Corresponde a lugares donde pueden existir gases o vapores inflamables en cantidades suficientes para provocar incendios o explosiones. Este tipo de áreas suele encontrarse en gasolineras, plantas químicas o zonas de almacenamiento de combustibles.
Clase II: Incluye áreas donde existe presencia de polvo combustible. Aunque muchas veces pasa desapercibido, el polvo acumulado también puede representar un riesgo importante, especialmente cuando entra en contacto con una fuente de calor o una chispa. Algunos ejemplos son molinos o industrias de procesamiento de granos.
Clase III: Se refiere a lugares donde hay fibras o partículas combustibles que aunque generalmente son más grandes y pesadas que el polvo, también pueden generar condiciones de riesgo. Este tipo de ambientes puede presentarse en industrias textiles, madereras o en procesos donde se manipulan materiales fibrosos.
División 1 y División 2: El nivel de exposición al riesgo
Además de las clases, la norma establece divisiones para identificar con qué frecuencia el material peligroso está presente dentro del área.
División 1: Se refiere a áreas donde el material inflamable o combustible está presente durante condiciones normales de operación. Es decir, el riesgo forma parte habitual del proceso, por lo que se requieren medidas de seguridad más estrictas.
División 2: Corresponde a áreas donde el material peligroso normalmente no está presente, pero podría aparecer en situaciones anormales, como fugas, fallas de equipo o accidentes. Aunque el riesgo es menor en comparación con la División 1, sigue siendo necesario considerarlo durante el diseño y la evaluación de la instalación.
¿Por qué es importante esta clasificación?
Una clasificación incorrecta puede provocar fallas, riesgos para el personal o problemas de cumplimiento normativo.
En Planeación Energética entendemos que una correcta revisión normativa no solo consiste en analizar planos o cálculos, sino también en identificar los riesgos presentes en cada instalación. Una evaluación adecuada permite tomar mejores decisiones desde la etapa de planeación del proyecto.
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